Cómo Aplicar la Técnica del “¿Qué Puedo Hacer por Ti?” para Ayudar a tu Pequeño en Momentos Difíciles

La infancia está llena de momentos de alegría y emoción, pero también puede haber momentos difíciles que desafían a nuestros pequeños. Como padres, uno de nuestros roles más importantes es estar ahí para apoyar a nuestros hijos cuando están pasando por momentos difíciles. Pero a veces puede resultar difícil saber cómo ayudar de la mejor manera. Es en estos momentos cuando la técnica del “¿Qué puedo hacer por ti?” puede ser una herramienta invaluable para brindar apoyo y consuelo a nuestros hijos.

Pregunta: “¿Qué puedo hacer por ti?”

Cuando vemos que nuestro pequeño está pasando por un mal momento, es importante comenzar por hacerles saber que estamos ahí para ellos y que queremos ayudar. Esta simple pregunta les da la oportunidad de expresar sus necesidades y sentirse escuchados. Preguntarles directamente qué podemos hacer por ellos les da el control sobre la situación y les hace sentir que su bienestar es una prioridad para nosotros.

Escúchalo: Evita interrumpir o dar consejos mientras habla.

Una vez que hemos hecho la pregunta, es crucial escuchar atentamente lo que nuestro hijo tiene que decir. Evitar interrumpirlo o dar consejos inmediatamente. A veces, nuestros hijos simplemente necesitan desahogarse y sentir que tienen un espacio seguro para expresar sus emociones. Escuchar sin juzgar les ayuda a sentirse comprendidos y validados en sus sentimientos.

Acompáñalo: Apoya con tu presencia

Más allá de simplemente escuchar, es importante acompañar a nuestro hijo en su proceso emocional. Esto significa estar presente física y emocionalmente para ellos. Puede significar abrazarlos, sostener su mano o simplemente sentarse a su lado en silencio. Nuestra presencia reconfortante les brinda seguridad y les ayuda a sentirse menos solos en sus luchas.

La técnica del “¿Qué puedo hacer por ti?” es una poderosa herramienta para ayudar a nuestros hijos a través de momentos difíciles. Les da el espacio para expresar sus necesidades, nos permite escuchar sin juzgar y nos brinda la oportunidad de acompañarlos en su proceso emocional. Al aplicar esta técnica, podemos fortalecer el vínculo con nuestros hijos y ayudarlos a desarrollar habilidades de afrontamiento saludables que los acompañarán a lo largo de su vida.